La frustración está abocada a sucederle a lo que llamas amor. Y entonces, cuando te enamoras, ¿qué empiezas a hacer realmente? Empiezas a fantasear, a esperar demasiado. Como esperas demasiado, llega demasiada frustración.
A ver... yo entiendo toda la estupidez esa que trae aparejada el amor, pero ¿por qué estamos condenados a caer siempre en lo mismo? Ese círculo vicioso de la vida en el que todo empieza con corazones y estrellitas de colores y termina con un viernes a la noche sola en tu casa devorándote todo lo que encontrás a tu paso, pensando si él salió o no con los pibes, maquinándote porque no te responde los mensajitos y mirándote en el espejo en busca de nuevos signos de que la juventud claramente salió corriendo y se tiró por la ventana.
¡Por favor no!

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